Ayer una triple colisión registrada en la carretera La Paz-Copacabana dejó el saldo de cuatro muertos y 10 heridos en cercanías de Cucuta, a un kilómetro del puesto de control de San Roque.
El reporte policial destaca que el hecho fue protagonizada por un volquete, una vagoneta y un minibús. Los fallecidos y los heridos fueron trasladados al hospital Agramont de la ciudad de El Alto.
Los motorizados eran conducidos por Johnny Mamani Quispe (30), Jorge Coaquira Ticona (47), que también dio negativo en el registro de alcoholemia, y por Germán Callizaya Quenta (39). Todos prestaban sus declaraciones informativas ante las autoridades jurisdiccionales para establecer la causa del accidente, aunque se adelantó que hubo imprudencia y exceso de velocidad.
La lista de fallecidos que están en la morgue de la Federación de Choferes de El Alto-Río Seco es: Gregoria Chura Apaza (40), Bernabé Limachi Flores (48), NN sexo femenino (25 a 30), NN sexo femenino (50 a 55). /ANF
jueves, 21 de febrero de 2008
Un conductor falleció en una violenta colisión en el Plan 3.000
En horas de la madrugada de ayer, por inmediaciones de la avenida Che Guevara, se produjo una violenta colisión entre dos motorizados. Como consecuencia del percance perdió la vida uno de los conductores, identificado como Luis Herrera Escóbar (40).
Las circunstancias del hecho están siendo investigadas por el Organismo Operativo de Tránsito con asiento en el Plan Tres Mil. El cuerpo del occiso fue trasladado a la morgue del hospital San Juan de Dios, de donde sus familiares lo retiraron para darle sepultura.
En el kilómetro ocho al norte también ayer, hubo un choque en el que resultaron heridos Ronald Tarqui Alcón (18) y María Rodríguez Justiniano (79). Asimismo, Federico Flores Alaca (66) fue atropellado en dirección de la Pampa de la Isla, en momentos en que cruzaba la avenida.
Las circunstancias del hecho están siendo investigadas por el Organismo Operativo de Tránsito con asiento en el Plan Tres Mil. El cuerpo del occiso fue trasladado a la morgue del hospital San Juan de Dios, de donde sus familiares lo retiraron para darle sepultura.
En el kilómetro ocho al norte también ayer, hubo un choque en el que resultaron heridos Ronald Tarqui Alcón (18) y María Rodríguez Justiniano (79). Asimismo, Federico Flores Alaca (66) fue atropellado en dirección de la Pampa de la Isla, en momentos en que cruzaba la avenida.
miércoles, 20 de febrero de 2008
Por desviar un bache, se estrelló y murió
El chofer Benigno Caballero Saavedra (40), que conducía una camioneta marca Chevrolet con placa 11636-GBP, por desviar un bache en la carretera antigua a Cochabamba, se estrelló contra una volqueta que circulaba en sentido contrario y falleció cuando era trasladado al hospital.
El accidente sucedió ayer, a las 15:20, en el kilómetro 35, zona de la comunidad Tiquipaya. Tras la colisión, el conductor de la volqueta marca Volvo, con placa 1802-RUF, Wálter Villarroel Torrico (39), fue arrestado y hoy el fiscal Hugo Chávez lo llevará ante el juez cautelar de La Guardia.
La camioneta transportaba productos agrícolas desde Mairana, mientras que la volqueta era llevada a Samaipata para ser alquilada. Luego de la intervención de la Policía y del fiscal, los familiares de la víctima se opusieron a que el cadáver sea trasladado a la morgue y se le practique la autopsia de ley.
En otro hecho ocurrido por la avenida La Costanera, el agrónomo Juan de Dios Pardo Chávez (62), que se llevó por delante a una mujer y la mató, se libró de ir preso. El hombre llegó a un acuerdo con los hijos de la víctima y éstos desistieron del proceso judicial.
Ayer, por el km 8 de la ruta al norte, colisionaron dos vehículos. Hubo heridos y daños materiales. Otro accidente también se produjo por la avenida Virgen de Luján.
El accidente sucedió ayer, a las 15:20, en el kilómetro 35, zona de la comunidad Tiquipaya. Tras la colisión, el conductor de la volqueta marca Volvo, con placa 1802-RUF, Wálter Villarroel Torrico (39), fue arrestado y hoy el fiscal Hugo Chávez lo llevará ante el juez cautelar de La Guardia.
La camioneta transportaba productos agrícolas desde Mairana, mientras que la volqueta era llevada a Samaipata para ser alquilada. Luego de la intervención de la Policía y del fiscal, los familiares de la víctima se opusieron a que el cadáver sea trasladado a la morgue y se le practique la autopsia de ley.
En otro hecho ocurrido por la avenida La Costanera, el agrónomo Juan de Dios Pardo Chávez (62), que se llevó por delante a una mujer y la mató, se libró de ir preso. El hombre llegó a un acuerdo con los hijos de la víctima y éstos desistieron del proceso judicial.
Ayer, por el km 8 de la ruta al norte, colisionaron dos vehículos. Hubo heridos y daños materiales. Otro accidente también se produjo por la avenida Virgen de Luján.
viernes, 15 de febrero de 2008
Tres personas y 44 reses mueren en un choque
Tres personas fallecieron y otra quedó herida luego de una colisión registrada ayer en la carretera nueva que va de Cochabamba a Santa Cruz. Dos camiones de transporte pesado chocaron y dejaron pérdidas materiales de consideración, entre ellas, 44 reses muertas.
En el sector denominado Tutimayu, a 27 kilómetros de Cochabamba, un camión ganadero colisionó con otro vehículo de alto tonelaje que transportaba yeso. Según el informe preliminar de la Policía, se presume que una falla mecánica fue la causa del fatal accidente.
“El conductor del vehículo ganadero imprimió velocidad, bajó la cuesta tocando bocina y rebasó a varios vehículos livianos. Al llegar a la curva, un motorizado liviano se le presentó por delante y el chofer trató de rebasarlo, invadió el carril, pero lamentablemente se encontró de frente con el camión que llevaba la carga de yeso y se suscitó el accidente”, informó Raúl Matos, director de la Patrulla Caminera.
El camión marca Volvo, con placa 1300-MRD, transportaba aproximadamente 50 cabezas de ganado desde Santa Cruz con destino a Cochabamba. El conductor y dos acompañantes murieron. Se presume que viajaba junto a su esposa e hija. Los cuerpos fueron trasladados a la morgue del Hospital Viedma.
El ganado quedó repartido en medio de la carretera. Algunas vacas quedaron aprisionadas debajo del vehículo que transportaba yeso. Se perdieron 44 cabezas de ganado, otras fueron rescatadas, algunas con heridas y fracturas en las patas. Las pérdidas son cuantiosas, cada cabeza está avaluada en aproximadamente 500 dólares.
El camión ganadero quedó destrozado. Los bomberos tuvieron que cortar partes de la cabina para sacar los cuerpos de las personas fallecidas.
El segundo vehículo se trasladaba hacia el Chapare, era un tráiler de marca Volvo, con placa 632-ABS y de color blanco, el conductor de nombre Daniel Sarsuri (38) fue auxiliado y trasladado al Hospital Viedma. Aseguró que trató de evitar al ganadero, “la chata se ha venido y me ha aprisionado”, dijo.
Sarsuri sufrió un politraumatismo y un trauma encéfalo craneal leve. Su brazo izquierdo tiene una fractura expuesta a nivel inferior, está totalmente destrozado y se diagnosticó su amputación. “Será intervenido porque aún tiene movilidad en la mano y del mismo modo se realizarán tomografías para ver el grado de compromiso de los golpes”, indicó Miguel Tapia, director del Hospital Viedma.
La Policía tardó en rehabilitar la carretera. Fueron dos horas y media de arduo trabajo para retirar las reses y los vehículos; largas filas de camiones, buses y motorizados livianos se formaron por ese lapso de tiempo a ambos lados de la vía.
Con estas tres muertes, asciende a 10 el número de decesos producidos por accidentes en las vías antigua y nueva a Santa Cruz, como en la que conduce a Oruro y La Paz, en apenas 24 horas. La Policía investiga las causas. Redacción Cochabamba
miércoles, 13 de febrero de 2008
Conductor estrelló su auto y murió aplastado

Cerca de las 18:15 del domingo pasado, por inmediaciones de la avenida Busch, entre el segundo y tercer anillo, se registró un accidente de tránsito que ocasionó una muerte y dos personas heridas.
La víctima fatal del hecho se llamaba Javier Moscoso La Rioja (26), de profesión veterinario. Su cabeza fue aplastada por su propio automóvil marca Audi (color plateado, placa 1863-IBU), que volcó luego de estrellarse por detrás con la camioneta Toyota Hilux de color negra, con registro 670-GNG.
De acuerdo con el informe del mayor Donato Herrera, el Audi alcanzó velozmente a la camioneta y causó la desgracia, en la cual resultaron con lesiones Raquel Áñez Duabyakosky (67) y Camila Silva Rivera (12), que circulaban a bordo de la camioneta. Ambas fueron trasladadas de urgencia a la clínica Santa María. La adulta probablemente tenía una fractura en un pie, mientras que la chica se quejaba de un fuerte dolor en una clavícula.
El cuerpo del infortunado Moscoso fue llevado a la morgue del hospital San Juan de Dios, de donde sus familiares lo retiraron para el correspondiente velatorio. Herrera indicó que se tomaron muestras de sangre del cadáver de Moscoso para establecer si estaba ebrio o no; esto para fines legales requeridos por las personas afectadas que iban en la camioneta.
En otro hecho, Jesús Vaca Tomichá (29) sufrió contusiones en un choque entre una motocicleta y un vehículo más grande. La colisión tuvo lugar en el kilómetro 14 de la ruta a La Guardia.
Asimismo, en Chané, Juan Diego Cayo Soliz (18) resultó herido en un accidente entre una motocicleta y otro motorizado. Entre tanto, Fabio Antezana Espinoza (37) se cayó de su moto y se lesionó, la noche del domingo último en el cuarto anillo y la radial 19.
En otro caso, David Alípaz Quiroga (36) sufrió heridas en un choque entre dos vehículos la madrugada de ayer en la avenida Cañoto. Por su parte, Isidoro Álvarez Claros (32) fue atropellado la madrugada de ayer, en la población de Santa Rita, km 30 de la ruta antigua a Cochabamba. El autor se dio a la fuga.
Fue a la cárcel el que mató a un transeúnte
El magistrado Agustín Suárez, del juzgado cuarto de Instrucción en lo Penal, ordenó ayer la detención preventiva en la cárcel de Palmasola de Franklin Áñez Méndez (27) dentro del proceso que la Fiscalía le sigue por el delito de homicidio en accidente de tránsito, a raíz de la muerte de Fernando Gonzales Gonzales (45).
La víctima murió atropellada por Áñez en la zona del Urubó, a unos siete kilómetros del cuarto anillo, cuando caminaba por la vía asfaltada. Según el fiscal Osvaldo Patiño, el infractor conducía su vagoneta Toyota (placa 1098-KDD) a gran velocidad en dicha ruta, en la que se llevó por delante al occiso y luego salió de la calzada.
El representante del Ministerio Público indicó que la situación del chofer se agravó por su estado de ebriedad (1,5 conforme al análisis).
Asimismo, Patiño reveló que ayer, cerca del mediodía, unos familiares del muerto presentaron un desestimiento en favor del autor del atropello. Empero, les dijo que la Fiscalía seguirá con la causa.
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domingo, 27 de enero de 2008
Seguros por muerte son mayoría en accidentes

Al comenzar el 2008, ocurrieron dos accidentes de tránsito en el departamento de La Paz, cerca del Santuario de Copacabana, y dejaron como resultado muertos y heridos graves, en total 29 personas fallecidas y más de 40 con diagnóstico grave y una lenta curación.
La primera satisfacción de autoridades y de damnificados fue decir que los vehículos destruidos “tenían seguro”, que afortunadamente era cierto, pero ese no es el hecho más importante.
La Policía Nacional, la institución cuyo objetivo principal e insubordinable es el de proteger la vida, mostró otra faceta de su incompetencia y –a esta altura de la acumulacióna de accidentes, heridos y muertos– su incapacidad real para realizar tareas de seguridad personal como acontece en los casos que recordaremos.
El minibús que impactó frontalmente contra la volqueta llevaba pasajeros cerca del doble de su capacidad, pero estaba construido para llevar solamente a 12 personas, pero viajaba con 23. Su paso por la tranca de control, un kilómetro antes, fue autorizada por la Policía que pese a testificarlo, no detuvo su viaje ni cuestionó el número de pasajeros que llevaba consigo.
Para el policía de turno la vida humana, su cuidado y conservación, por lo menos en teoría, el valor más alto de una sociedad, no tuvo ningún reparo, aunque todas las instituciones de la sociedad moderna, están dirigidas a garantizar la vida y proteger a las personas.
Es irracional suponer que la protección de la vida humana, sea eliminada de los objetivos más importantes de algunas instituciones. Más aún cuando estas, norman, vigilan y tratan actividades que ponen la vida humana en mayor riesgo constantemente.
Tolerancia
El policía de Tránsito toleró que un vehículo público baje sus pasajeros en media calzada, poco después tolera que un pasajero apurado baje cuando está en movimiento. Y al salir de la ciudad tolera que los pasajeros casi dupliquen la capacidad de transporte del vehículo.
Desde el punto de vista legal, la tolerancia está clasificada como delito, se llama “deber de cuidado” y es el compromiso de todas las personas de realizar sus deberes o actividades con precaución, con cuidado.
En el caso que se rememora las autoridades tienen que tener “deber de cuidado”, lo que significa aplicar correctamente los reglamentos de Tránsito y, si existiere, resistencia a cumplirlos, y en su caso castigar la desobediencia.
Somos testigos del incumplimiento de la regla o de la norma, que es una situación de excepción y su violación, los accidentes.
Frecuentes accidentes
Cabe cuestionarse si la Policía responde a sus mandos o a los sindicatos. La pregunta es pertinente, pues, las justificaciones policiales son semejantes: ante la insistencia del conductor o del sindicato, el representante policial termina torciendo la norma y violando la ley. Muchas veces con suerte, pero cuando no hay suerte: ¿quién tiene la culpa de lo sucedido?
Los sindicatos de transporte renuevan sus credenciales cada vez que obligan a la autoridad ó a la sociedad a ceder ante sus exigencias.
A principios del año inmovilizaron por varios días el tránsito y las actividades en El Alto para obligar a la rebaja del SOAT. Logrado su objetivo, presionan a todo su entorno para seguir ganando ventajas, cuando lo único que dan a cambio es terror y muerte.
Ventajas
Las autoridades tienen su parte en este macabro convite, su papel es traducir la demanda sindical en orden a las empresas. “Solicitan” que la exigencia se cumpla en las condiciones en que fue demandada por el transporte sindicalizado y despues a contar los votos y los “leales”.
No se pronuncian ante eventos infaustos ni siquiera llamando la atención de los culpables, cumpliendo su tarea reglamentaria y reguladora. Su silencio, empero, es exclusivo al que consideran “capital electoral”. El pasajero y usuario del servicio no lo es, por ello, no recibe ninguna seguridad o certeza de control futuro.
La primera satisfacción de autoridades y de damnificados fue decir que los vehículos destruidos “tenían seguro”, que afortunadamente era cierto, pero ese no es el hecho más importante.
La Policía Nacional, la institución cuyo objetivo principal e insubordinable es el de proteger la vida, mostró otra faceta de su incompetencia y –a esta altura de la acumulacióna de accidentes, heridos y muertos– su incapacidad real para realizar tareas de seguridad personal como acontece en los casos que recordaremos.
El minibús que impactó frontalmente contra la volqueta llevaba pasajeros cerca del doble de su capacidad, pero estaba construido para llevar solamente a 12 personas, pero viajaba con 23. Su paso por la tranca de control, un kilómetro antes, fue autorizada por la Policía que pese a testificarlo, no detuvo su viaje ni cuestionó el número de pasajeros que llevaba consigo.
Para el policía de turno la vida humana, su cuidado y conservación, por lo menos en teoría, el valor más alto de una sociedad, no tuvo ningún reparo, aunque todas las instituciones de la sociedad moderna, están dirigidas a garantizar la vida y proteger a las personas.
Es irracional suponer que la protección de la vida humana, sea eliminada de los objetivos más importantes de algunas instituciones. Más aún cuando estas, norman, vigilan y tratan actividades que ponen la vida humana en mayor riesgo constantemente.
Tolerancia
El policía de Tránsito toleró que un vehículo público baje sus pasajeros en media calzada, poco después tolera que un pasajero apurado baje cuando está en movimiento. Y al salir de la ciudad tolera que los pasajeros casi dupliquen la capacidad de transporte del vehículo.
Desde el punto de vista legal, la tolerancia está clasificada como delito, se llama “deber de cuidado” y es el compromiso de todas las personas de realizar sus deberes o actividades con precaución, con cuidado.
En el caso que se rememora las autoridades tienen que tener “deber de cuidado”, lo que significa aplicar correctamente los reglamentos de Tránsito y, si existiere, resistencia a cumplirlos, y en su caso castigar la desobediencia.
Somos testigos del incumplimiento de la regla o de la norma, que es una situación de excepción y su violación, los accidentes.
Frecuentes accidentes
Cabe cuestionarse si la Policía responde a sus mandos o a los sindicatos. La pregunta es pertinente, pues, las justificaciones policiales son semejantes: ante la insistencia del conductor o del sindicato, el representante policial termina torciendo la norma y violando la ley. Muchas veces con suerte, pero cuando no hay suerte: ¿quién tiene la culpa de lo sucedido?
Los sindicatos de transporte renuevan sus credenciales cada vez que obligan a la autoridad ó a la sociedad a ceder ante sus exigencias.
A principios del año inmovilizaron por varios días el tránsito y las actividades en El Alto para obligar a la rebaja del SOAT. Logrado su objetivo, presionan a todo su entorno para seguir ganando ventajas, cuando lo único que dan a cambio es terror y muerte.
Ventajas
Las autoridades tienen su parte en este macabro convite, su papel es traducir la demanda sindical en orden a las empresas. “Solicitan” que la exigencia se cumpla en las condiciones en que fue demandada por el transporte sindicalizado y despues a contar los votos y los “leales”.
No se pronuncian ante eventos infaustos ni siquiera llamando la atención de los culpables, cumpliendo su tarea reglamentaria y reguladora. Su silencio, empero, es exclusivo al que consideran “capital electoral”. El pasajero y usuario del servicio no lo es, por ello, no recibe ninguna seguridad o certeza de control futuro.
domingo, 20 de enero de 2008
Illimani pagará por los dos accidentes 140 mil dólares
La empresa de seguros Illimani destinará 140 mil dólares para cubrir el costo de los dos accidentes que se produjeron entre el jueves y viernes en la carretera La Paz-Copacabana, que en total dejaron un saldo de 29 muertos y 40 heridos.
El seguro paga a los familiares de la persona fallecida hasta tres mil dólares. En el caso de heridos, depende de a cuánto ascienden los gastos médicos y si se evidencia invalidez, se debe establecer si es temporal o permanente.
El gerente de la aseguradora, Fernando Arce, informó que esta empresa correrá con el gasto porque el minibús siniestrado y el bus que se embarrancó adquirieron el Seguro Obligatorio de Accidentes de Tránsito (SOAT).
El secretario general de la Federación de Transporte Interprovincial del Departamento de La Paz, Wilfredo Arias, denunció que más de 3.500 vehículos del transporte interprovincial no pueden adquirir el SOAT debido a la suspensión de la venta por parte de la aseguradora Illimani , pues el viernes por la tarde el personal de esta compañía, encargado de comerciar el seguro, fue retirado de las oficinas del sindicato de choferes.
Aseguró que este hecho se dio a raíz de los dos accidentes en la vía a Copacabana, por lo que solicitará una reunión con el Viceministro de Transportes para que dé cumplimiento al acuerdo firmado con Illimani.
Sin embargo, el gerente de la empresa de seguros negó tal extremo y aclaró que por una serie de complicaciones de tipo logístico no pudieron contar con los certificados suficientes para continuar con el expendio. Está a la espera de que este lunes llegue un nuevo lote de documentos para retomar la venta.
El viceministro de Transportes, Severino Suna, no conocía de esta suspensión, pero anticipó que Seguros Illimani no puede dejar de vender el SOAT por las normas que existen en la Superintendencia del sector.
Antecedentes
En el primer accidente, que fue el jueves, una volqueta cargada de arena invadió carril y chocó de frente con un minibús en la comunidad de Cucuta, cerca de Batallas. El saldo fue de 15 muertos y nueve heridos. El segundo hecho ocurrió el viernes cerca de la población lacustre de Tiquina. Un bus de Trans 2 de Febrero se embarrancó 145 metros, dejando 14 muertos y 31 heridos.
El seguro para el sector interprovincial lo ofrece únicamente Illimani porque así lo acordaron, el 8 de enero, los dirigentes de los choferes, el Viceministro de Transportes, la Superintendencia de Pensiones, Valores y Seguros, y un representan de la empresa.
La tarifa del SOAT para los minibuses, que al principio valía 120 dólares, se fijó en 85 dólares y para microbuses bajó de 236 a 170 dólares.
Este acuerdo se logró luego de una semana de conflictos, que inició el 2 de enero con un bloqueo de la carretera a Oruro en el sector de la Apacheta, cerca de la tranca de Achica Arriba y otro en la ruta a Laja.
En esa ocasión, los propietarios de los motorizados solicitaron anular la diferencia entre el sector urbano y el interprovincial para la fijación de precios del SOAT, establecido en el Decreto Supremo 29374 y la Resolución 018-2008 de la Superintendencia de Pensiones, Valores y Seguros.
Se iniciaron las negociaciones con las aseguradoras para bajar los costos. Credinform fue la primera en no ceder en la rebaja después de una reunión entre el Viceministro del sector, la Superintendencia y los dirigentes interprovinciales.
El seguro paga a los familiares de la persona fallecida hasta tres mil dólares. En el caso de heridos, depende de a cuánto ascienden los gastos médicos y si se evidencia invalidez, se debe establecer si es temporal o permanente.
El gerente de la aseguradora, Fernando Arce, informó que esta empresa correrá con el gasto porque el minibús siniestrado y el bus que se embarrancó adquirieron el Seguro Obligatorio de Accidentes de Tránsito (SOAT).
El secretario general de la Federación de Transporte Interprovincial del Departamento de La Paz, Wilfredo Arias, denunció que más de 3.500 vehículos del transporte interprovincial no pueden adquirir el SOAT debido a la suspensión de la venta por parte de la aseguradora Illimani , pues el viernes por la tarde el personal de esta compañía, encargado de comerciar el seguro, fue retirado de las oficinas del sindicato de choferes.
Aseguró que este hecho se dio a raíz de los dos accidentes en la vía a Copacabana, por lo que solicitará una reunión con el Viceministro de Transportes para que dé cumplimiento al acuerdo firmado con Illimani.
Sin embargo, el gerente de la empresa de seguros negó tal extremo y aclaró que por una serie de complicaciones de tipo logístico no pudieron contar con los certificados suficientes para continuar con el expendio. Está a la espera de que este lunes llegue un nuevo lote de documentos para retomar la venta.
El viceministro de Transportes, Severino Suna, no conocía de esta suspensión, pero anticipó que Seguros Illimani no puede dejar de vender el SOAT por las normas que existen en la Superintendencia del sector.
Antecedentes
En el primer accidente, que fue el jueves, una volqueta cargada de arena invadió carril y chocó de frente con un minibús en la comunidad de Cucuta, cerca de Batallas. El saldo fue de 15 muertos y nueve heridos. El segundo hecho ocurrió el viernes cerca de la población lacustre de Tiquina. Un bus de Trans 2 de Febrero se embarrancó 145 metros, dejando 14 muertos y 31 heridos.
El seguro para el sector interprovincial lo ofrece únicamente Illimani porque así lo acordaron, el 8 de enero, los dirigentes de los choferes, el Viceministro de Transportes, la Superintendencia de Pensiones, Valores y Seguros, y un representan de la empresa.
La tarifa del SOAT para los minibuses, que al principio valía 120 dólares, se fijó en 85 dólares y para microbuses bajó de 236 a 170 dólares.
Este acuerdo se logró luego de una semana de conflictos, que inició el 2 de enero con un bloqueo de la carretera a Oruro en el sector de la Apacheta, cerca de la tranca de Achica Arriba y otro en la ruta a Laja.
En esa ocasión, los propietarios de los motorizados solicitaron anular la diferencia entre el sector urbano y el interprovincial para la fijación de precios del SOAT, establecido en el Decreto Supremo 29374 y la Resolución 018-2008 de la Superintendencia de Pensiones, Valores y Seguros.
Se iniciaron las negociaciones con las aseguradoras para bajar los costos. Credinform fue la primera en no ceder en la rebaja después de una reunión entre el Viceministro del sector, la Superintendencia y los dirigentes interprovinciales.
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